sintomas de improductividad
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10 síntomas de las personas improductivas

Ayer tuve la suerte de charlar durante un buen rato con un grandísimo formador y mejor amigo Miguel Ángel López Morejón, director de Kayros Institute. Nos pusimos al día, hablamos de nuestros nuevos cliente, le conté qué tal están funcionando mis cursos y charlas, y sobre todo, comentamos el problema latente de productividad que sacude nuestro país en estos tiempos tan movidos.

Aún trabajando para clientes distintos y de sectores diferentes, Miguel y yo coincidimos en que los males productivos y los hábitos de trabajo perversos se extienden más allá de puesto que ocupes, de los años de experiencia que tengas o del tipo de trabajo que desempeñes. Da igual que seas contable en una empresa de energía, técnico en un laboratorio farmacéutico o Gerente de zona en una multinacional del sector retail. En todos sitios cuecen habas y los problemas de productividad se extienden por todo tipo de empresas, aunque sorprendentemente, hay quien no es consciente de su nivel de improductividad.

Tal vez tengas la duda de si tienes o no un problema de productividad. Quizás pienses que haces las cosas más o menos bien y que tan sólo tienes que mejorar algunas aspectos de tu manera de trabajar. Pero ¿cómo es de grave tu “enfermedad”? Aquí te ofrezco diez síntomas que pueden ayudarte a hacer un diagnóstico acertado:

 

  • Dices frases como “Tengo mil cosas que hacer hoy”, “No me cunde nada el día” o “Necesito días de 25 horas”.
  • Vives pendiente de los correos electrónicos (y tu bandeja de entrada ya va por mas 50 sin leer…).
  • No recuerdas cuando fue la última vez que estuviste concentrado una hora seguida.
  • No sabes cómo evitar las distracciones y las interrupciones de jefes, compañeros o clientes.
  • Tienes tantas cosas en la cabeza que sientes una total pérdida de control.
  • Estás estresado y agobiado.
  • Tienes una agenda en la que no hay ni un solo espacio libre en las próximas tres semanas.
  • Asistes a reuniones largas, tediosas en las que no se decide nada.
  • Vives constantemente apagando fuegos en lugar de hacer tu trabajo.
  • ¡Y lo peor de todo: ¡No estás alcanzando los resultados que necesitas!

 

Si tan sólo te sientes identificado con uno o dos de estos síntomas, enhorabuena!! se puede decir que tan sólo tienes un refriado productivo.

Si has leído cuatro o cinco síntomas y te has pensado “eso me pasa a mí», tu dolencia ya empieza a ser importante y deberías empezar a buscar soluciones cuanto antes porque es muy probable que empeores en breve.

Si has pensado “Upps, ¡esa es la historia de mi vida!” entonces tu problema es grave y necesitas un tratamiento directo contra tu improductividad. Lo peor de todo es que si no haces nada, irás empeorando con el tiempo, tu enfermedad se puede volver crónica y entonces sí que el lío es gordo…

Una idea que repito muy a menudo en nuestros cursos en que, generalmente, a ninguno de nosotros nos enseñaron a trabajar adecuadamente cuando empezamos, sino que como mucho, hemos podido ir aprendiendo cómo ser mas eficientes en nuestro día a día. Pero hasta llegar a eso, seguramente hemos perdido mucho tiempo, malgastado mucha energía y metido mucho la pata… Por eso, e independientemente de la gravedad de tu improductividad ¿no crees que sería buena idea empezar a mejorla?

 

Por eso

De verdad quieres cambiar?

 

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