No me chilles que no te veo -
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No me chilles que no te veo

El cine siempre ha sabido parodiar situaciones cotidianas llevándolas al absurdo para hacernos entender cosas que son absolutamente obvias. Un ejemplo claro lo encontramos en un clásico del cine cómico como “No me chilles que no te veo”. En esta vieja peli, los dos protagonistas Richard Pryor y Gene Wilder interpretan a dos hombres, Will y Dave (uno sordo y el otro mudo) que tratan de demostrar su inocencia al ser acusados de homicidio. A lo largo de toda la película se representan situaciones muy divertidas de problemas de comunicación entre ellos, de manera que en momentos crítico esa incapacidad de transmitirse información de manera adecuada les genera más de un disgusto y hace soltar más de una carcajada a los espectadores.

 

Hace unas semanas, uno de mis clientes, director de RRHH de una importante fábrica me comentaba entre lamentos que cada vez que le presentaba un proyecto a su jefe, éste se lo tumbaba por bueno que fuera. Daba igual que el proyecto siguiera la línea estratégica que él Director General había definido, ni las bondades para los empleados ni los beneficios económicos para la compañía. Parecía que nada era suficiente. Se me ocurrió comentarle que tal vez él estaba chillando y su jefe no le oía (al igual que ocurre en la película) ya que no estaba utilizando la estrategia de presentación adecuada. Y es que desde pequeñitos nuestros padres nos engañaron con una frase que probablemente todos hemos oído decir en nuestras casas: “Trata a los demás como tú quieres que te traten”. Ellos se quedaron tan anchos y nosotros seguimos a pies juntillas sus enseñanzas… Craso error. Lo que nos tenían que haber enseñado realmente es algo como “Trata a los demás con ellos quieren que les trates (y no como a ti te dé la gana)”.

 

Por eso para tratar de entender cual es la mejor manera de presentarle tus propuestas a tu jefe, primero tienes que detectar cómo le gusta que se comuniquen con él. Vamos a diferenciar en 4 tipos de personas, según la famosa teoría de los tipos psicológicos de Carl Jung:

 

Analíticos: son aquellas personas objetivas, que todo lo sopesan mucho, que necesitan mucha información para sentirse cómodos y que requieren una buena cantidad de datos. Suelen ser sujetos más introvertidos, más formales, para los cuales no es lo mismo crecer entorno a un 4% o crecer un 4,17%. Para presentarles las cosas y que se sientan cómodos, recuerda llevarlo todo muy bien preparado, tener una estructura clara, bien definida y fácil de seguir. Llévales las cosas por escrito y adopta un enfoque más profesional, más formal. Ah, y si te preguntan mucho, no es que te quieran pillar, es que lo que le estás contando, le interesa.

 

Pragmáticos: Odian perder el tiempo, que te enrolles mucho y que tu discurso gire por el lado emocional. Por el contrario, ve al grano, cuéntale de manera esquemática qué quieres hacer, cómo lo vas a hacer y sobre todo, demuéstrale qué vas a conseguir, es decir, cuales son los beneficios de lo que le estás proponiendo. Sé ágil presentando, utiliza palabras resultadistas y no te alargues. Pero ojo, nunca le digas lo que hay que hacer porque a los pragmáticos les gusta sentir que tienen el control. Por el contrario, dile lo que tú harías y pregúntale ¿qué te parece?

 

Creativos: La informalidad (bien entendida), la pasión y el gusto por las cosas novedosas son algunas de sus características. Anímate a hacer una presentación amena, diferente, sorprendente, porque él te lo agradecerá. Introducir elementos de humor funciona bien con los creativos (pero tampoco te pases, recuerda que al final del todo, estás trabajando). Por el contrario, no le aburras con demasiados detalles ni temas muy técnicos o se te quedará dormido sin remedio.

 

Colaboradores: Suelen ser personas muy orientadas a conseguir y fomentar el buen rollo entre sus equipos, por lo que probablemente les costará decirte que no a nada. Para enganchar con ellos, enfoca tu presentación desde un punto de vista más emocional, haz hincapié en lo importante que es tu proyecto para las personas y ayudale a sentirse cómodo con tu proyecto dando referencias personales o éxitos pasados haciendo eso que propones. No mientas ni exageres, y lo que digas, tendrás que cumplirlo ya que para ellos, tu palabra es lo más importante.

 

A partir de aquí, piensa de qué estilo es tu jefe y prueba a presentarle tus proyectos de esta manera o simplemente, a comunicarte con el siguiendo esas pequeñas pautas. Te aseguro que te sorprenderás cuando te diga “¿y porqué no te oía hasta ahora?”

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