La importancia de apuntárselo todo -
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La importancia de apuntárselo todo

El mundo de la formación me encanta. Me encanta porque además de conocer a mucha gente, poder compartir mis humildes conocimientos y resultarme muy enriquecedor a nivel personal ( y no me refiero al aspecto económico) me pasan cosas muy divertidas. Hace una semanas estuve impartiendo un curso de Productividad Personal en un cliente con el que llevó varios meses trabajando. Generalmente me gusta trabajar con 12 asistentes ya que creo que es el número ideal, pero en este caso era un grupo más numeroso:16. Eso me suponía un esfuerzo para controlar mejor los tiempos, pero también para recordar los nombres de todos los asistentes, ya que de memoria voy regulín…

 

Comencé el curso como suelo hacer, siguiendo las técnicas que me enseñó mi gran amigo Miguel Ángel López Morejon, de Kayros Institute y conversando desde muy pronto con los asistentes, a los que fui llamando por su nombre aunque apenas hacia cinco minutos que  los conocía. Todo transcurrió normalmente hasta el momento en que hicimos un primer descanso, momento en el que una de las asistentes levantó la mano y me preguntó: «Curro ¿tu tienes súper poderes?»  Os podéis imaginar mi cara de sorpresa y el ataque de risa que me entró. «Es que no puedo entender – continuó – como has podido aprenderte los nombres de todos nosotros si sólo te los hemos dicho cuando nos has saludado al entrar en el aula»

 

Si os soy sincero, esta situación me ha pasado varias veces. No es que me pregunten siempre si tengo súper poderes (que por sí a alguien le queda alguna duda, la respuesta es No), pero sí que llama la atención en muchos de mis cursos que sea capaz de acordarme de tantos nombres de gente que acabo de conocer. La respuesta es bien sencilla y reside tan solo en uno de los hábitos más potentes que existen: apuntar las cosas.  Según van entrando los asistentes, les saludo, les invito a sentarse y anoto en un folio el sitio en el que se han sentado. Así de fácil. Después lo único que tengo que hacer es ir echando un vistazo a la hoja para ir acordándome de los nombres. Es cierto que además de eso tengo un pequeño truco que consiste en asociar el nombre de esa persona a alguien que conozco, lo que me facilita recordar los nombres.  Pero este truco no vale de nada si no hubiese escrito previamente los nombres en un papel.

 

Realmente no somos conscientes de la importancia que tiene este hábito para nuestra capacidad de ser eficientes.  La mayoría de las personas cree (erróneamente) que podemos fiarnos de nuestra memoria y que con eso es suficiente, que seremos capaces de recordar todos nuestros compromisos tan solo tirando de la capacidad para recordar… Ya lo dijo David Allen, creador de la metodología GTD ( Getting Things Done) en su libro “Organizate con eficacia”:

 

“Tu mente está hecha para crear ideas, no para recordarlas”.

 

Tal vez te estés preguntando ¿Que gano con apuntarme las cosas? Pues desde mi punto de vista, se obtienen tres beneficios fundamentalmente:

 

No se te olvidan: Si no apuntas esa tarea que tienes que hacer o esa idea brillante que se te ha ocurrido, es muy probable que al rato no te acuerdes de que tienes que hacerla o que se te haya olvidado. No hay nada más frustrante (e improductivo) que decir eso de “¿como era esa idea tan buena que se me sabia ocurrido antes?”. Es más, cuanto más trates de forzar a tu cerebro para recordarla, menos probabilidades tiene de recuperarla.

 

Te desestresas. El hecho de tener que recordar muchas cosas suele generar ansiedad porque como tu cabeza no es infalible, siempre tendrás la duda de si no te estarás dejando algo. Una cosas es tener un poco de eustrés (el estrés bueno que nos mantiene alerta y activos) y otra cosa es volvernos locos tratando de que en la RAM de mi cerebro quepa absolutamente todo (lo cual por cierto, no es posible).

 

– Podrás tener mas claridad ya que cuando apuntas algo, después puedes pararte a pensar qué significado tiene eso exactamente, si tienes que llevar a cabo alguna acción, si no tienes que hacer nada pero tienes que tenerlo en cuenta o si simplemente, puedes desechar esa idea o tarea. Piensa cuantas veces has pensado que tenías que hacer algo, pero no estas seguro/a de cual era el siguiente paso. Si te lo apuntas, puedes pararte a pensar y no hacer cosas a lo loco. Es una estupidez hacer algo que no se tenía que haber hecho tan solo por no haberte parado a pensar un poco antes de tirarte a la piscina.

 

Dicho esto, a no ser que de verdad tengas superpoderes, cosa de la cual el resto de los mortales carecemos, apuntarte las cosas te facilitará mucho la vida. Pero no me refiero  a que apuntes algunas cosas, sino a apuntarte todo lo que te pase por la cabeza. Ten siempre cerca una boli y un papel, o si eres más teki, tu móvil para apuntar las cosas. Si no lo haces ya, empieza a hacerlo desde hoy mismo, y genera este fantástico hábito. Te aseguro que no te arrepentirás.

 

 

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