Focalízate en lo tuyo -
18438
post-template-default,single,single-post,postid-18438,single-format-standard,et_monarch,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1400,footer_responsive_adv,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-theme-ver-12.0.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.2,vc_responsive

Focalízate en lo tuyo

TU VIDA SON DOS CIRCULOS

 

A menudo nos encontramos con situaciones que nos generan una gran impotencia porque no podemos hacer nada para solucionarlas. De ahí el típico “es que esto no depende de mi…”

Cuando en mis cursos pregunto a los participantes “¿Qué os impide ser productivos?” recibo respuestas de lo más variopintas, pero generalmente hay unas cuantas que se repiten: “mi jefe, que no me deja tranquilo”, “La cultura de la empresa, que es un horror”, “mis compañeros, que no dejan de interrumpirme”, “mi entorno de trabajo, ya que hay mucho ruido”, “los clientes, que no paran de llamarme”… Cada vez que alguien dice una de estas mi sonrisa se va haciendo más y más amplia, hasta que termino casi desternillado de risa.

 

Si te fijas, todas esas excusas (porque no son mas que eso, excusas) tienen una cosa en común: son culpa de los demás. Cuando no es el jefe, son los compañeros, los clientes, la oficina… pero ¿qué parte de culpa tienes tú? ¿Te has mirado a ti mismo para ver qué cosas estas haciendo mal? Porque seguramente, puedes mejorar en muchos aspectos, pero siempre es más fácil echar balones fuera y cargar las culpas sobre los demás. Es como cuando ibas a la facultad y te suspendían alguna asignatura en los exámenes de junio. Al llegar a casa, le decías a tu madre: “Me han suspendido en derecho civil”. Ese verano, te ponías las pilas, te matabas a estudiar y cuando aprobabas en septiembre le decías a tu madre: “He aprobado civil”. Eso, cuando suspendes es culpa de los profesores (“Me han suspedido”) y cuando apruebas, es cosa tuya (“ He aprobado”).

 

Pues no, lo siento esto no funciona así. Lo bueno es culpa tuya, pero lo malo también. Y por eso siempre digo que por mucho que queramos poner excusas y echarle la culpa de nuestro mal hacer a otros,

 

ser productiv@s es algo que depende

en exclusiva de cada uno de nosotros.

 

Stephen Covey en su libro mundialmente conocido Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva nos habla de que cada uno de nosotros en nuestra vida tenemos dos círculos. A uno de ellos, el más grande, lo llama el “Círculo problemático” y al otro, mas pequeño, lo llama “Círculo de influencia”.

 

En el círculo problemático (también llamado de preocupación) se encuentran todas aquellas cosas que se salen de tu ámbito de actuación, aquellas que por mucho que trates de modificarlas, no puedes hacerlo porque no dependen de ti. Son cosas como la burocracia, por ejemplo. Si en tu empresa para hacer una nota de gastos hay que rellenar tres documentos, se requieren cuatro firmas y se tardan dos meses en cobrarla, pues mala suerte. Pero, a no ser que seas el responsable de ese proceso, por mucho que te enfades, patalees, grites y te mosquees, no vas a conseguir cambiar las cosas, simplemente porque no dependen de ti. Así que no malgastes tu energía en ello porque no vas a sacar nada en limpio.

Por eso deberías mirar a tu alrededor y darte cuenta de que hay muchísimas cosas sobre las que puedes actuar directamente (tu circulo de influencia como lo llama Stephen Covey). Son aspectos en los que poniendo un poco de tu parte, puedes mejorar notablemente para ser un poco más productivo y que por tanto te permitirán ocupar cada vez más parte de tu circulo problemático. En este círculo estarían cosas como por ejemplo, cada cuanto chequeas el correo, cuándo abres el mail por primera vez, cómo gestionas tus interrupciones, qué haces para mantenerte en tu zona de concentración, etc.

 

Y lo mejor de todo es que, si lo piensas detenidamente, hay muchísimas más cosas en tu círculo de influencia que en tu círculo de preocupación. Por eso, para ser productivo tienes que preocuparte mucho más por lo que depende directamente de ti de lo que depende de otros (clientes, jefes, entorno, etc.). Si no me crees, te invito a que hagas la prueba: escribe un listado de todo lo que te ayuda a ser eficiente y todo lo que te dificulta o impide tu productividad (tus vampiros productivos). Una vez hecho, señala si pertenece a tu círculo de influencia (I) o a tu círculo problemático (P)

 

¿Ya lo has hecho?. Me apuesto una cerveza a que tienes muchas mas cosas con I de influencia, que con P de problemático… Así que ya lo sabes, no hay excusas que valgan y ponte las pilas!

No hay comentarios

Publicar un comentario