Comienza tu presentación con una historia personal -
18407
post-template-default,single,single-post,postid-18407,single-format-standard,qode-social-login-1.0,et_monarch,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1400,footer_responsive_adv,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-theme-ver-12.0.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.2,vc_responsive

Comienza tu presentación con una historia personal

Este verano tuve la suerte de asistir a la boda de mi buena amiga Bea, a la cual conozco desde hace muchos años. Durante la cena, la hermana de la novia le pidió a Tatiana, una de las íntimas amigas de Bea, que dijera unas palabras micrófono en mano. Recuerdo que pensé que era un marrón importante pedir algo así en ese momento, sin tener más de cinco minutos para prepararlo.

He de reconocer que no me esperaba que Tatiana diera una charla tan bonita (teniendo en cuenta la ya mencionada falta de tiempo para prepararlo) y sobre todo, me sorprendió que nos enganchara a todos desde la primera frase que dijo. Tatiana comenzó su “discurso” contando cómo ella y Bea se conocieron, cómo iban juntas al colegio y cómo poco fueron labrando una grandísima amistad que perdura hasta hoy.

Tal vez Tatiana no fuera consciente de lo que había hecho, pero utilizó uno de los recursos más exitosos y utilizados por los grandes oradores para comenzar una presentación, charla o discurso: la historia personal. El primer objetivo de un buen comunicador es (aparte de dejar los nervios aparte, tema sobre el que ya escribí un post hace unos días) conseguir que le escuchen. Expertos como Bert Decker, autor del libro “You’ve Got to Be Believed to Be Heard” afirman que en tan solo dos segundos una persona es capaz de decidir si lo que le van a contar le merece la pena escucharlo o no. Así de rotundo. Dos segundos.

Por eso, comenzar dando una buena impresión a tu audiencia, tanto desde el punto de vista del lenguaje no verbal (cómo nos movemos, cómo gesticulamos) como del comienzo del mensaje será clave para conseguir la atención del público o para que empiecen a pensar en la lista de la compra.

Personalmente, comenzar una presentación con una historia personal es uno de los recursos que más utilizo en mis cursos y conferencias ¿y sabéis porqué?

 

  • Porque las historias personales suelen ir ligadas a las emociones, sean del tipo que sean: alegría, tristeza, melancolía, dolor, amor… Los seres humanos somos eminentemente emocionales y a no ser que suframos algún tipo de trastorno psicológico, las emociones nos movilizan y hacen que sean parte importante en el motor de nuestra vida. De hecho, como las emociones son el pegamento de los recuerdos y tú lo que quieres es que presentación sea recordada, te animo a que trabajes bien tu historia inicial.

 

  • Porque las personas tenemos una tendencia innata hacia la empatía y las historias personales nos ayudan a transportarnos a la posición de quien nos está hablando. De esta manera, y gracias a las neuronas espejo, podemos sentir, entender y hasta casi pensar como la persona que nos está contando la historia. Ser capaz de transportar a nuestra audiencia al estado emocional que nosotros vivimos es una poderosa herramienta para mantenerles enganchados… y que no se suelten!

 

  • Porque narrar una historia personal nos acerca a nuestra audiencia, nos permite conectar con ellos y demostrarles que somos personas exactamente igual que ellos, que sienten, que ríen, que lloran… Romper la barrera entre el que habla y el que escucha permite generar una corriente de química muy poderosa.
  • Porque la mayoría de las personas, generalmente, somos curiosas y/o cotillas por naturaleza, y cuando alguien nos cuenta un buen relato personal solemos querer más detalles, saber cómo se desarrolla y finalmente, cómo termina. Si me empiezas a contar algo, quiero saber qué mas pasa y a nadie le gusta que le dejen a medias.

 

Como ves, hay muchas y poderosas razones (seguro que podéis encontrar más) para empezar vuestras presentaciones con una historia personal. De hecho un porcentaje muy alto de las mejores presentaciones que se desarrollan en los eventos TED comienzan de esa manera.

En los próximos días trataremos otras buenas maneras de empezar con tus presentaciones para conseguir enganchar a tu audiencia desde el primer momento… Pero mientras tanto ¿porqué no buscas tu historia personal?

¿Quieres convertirte en un gran comunicador? Infórmate de nuestros cursos y talleres.

No hay comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.